29 de marzo de 2016

14 de febrero de 2016

FELIZ SAN VALENTÍN (Día del Amor y la Amistad)


Porque el Amor es todo, porque el Amor es el motor del mundo y su fuerza la más poderosa de todas...




Porque el Amor no es exclusivamente una relación de pareja.




El Amor es cada acción desinteresada, compasiva, generosa hacia cualquier ser.


El Amor no se extingue ni agota.


El AMOR no miente, no traiciona, no lastima y no duele. 
El AMOR es entrega, es compromiso.



La amistad no existiría sin amor.



 EL AMOR NO MIRA CON LOS OJOS, MIRA CON EL ALMA.






"Quien da esperando recibir, no está dando, está vendiendo"

Para todos y cada uno...

MUY FELIZ DÍA DEL AMOR Y LA AMISTAD!!! 


21 de enero de 2016

La verdad. ¿Quién es el dueño?

"El lenguaje de la verdad debe ser, sin duda alguna, simple y sin artificios". Séneca

Para hablar de “La Verdad” creo oportuno remitirnos a su significado y definición.
La verdad es la correspondencia entre lo que pensamos o sabemos con la realidad”.
Esta supone la concordancia entre aquello que afirmamos con lo que se sabe, se siente o se piensa. De allí que el concepto de verdad también abarque valores como la honestidad, la sinceridad y la franqueza.
Dijo una vez un gran poeta Persa llamado Rumi, que la verdad era un espejo en las manos de Dios. Se cayó y rompió en pedazos.Todo el mundo tomó un trozo de él, lo miró y pensó que tenía La  Verdad.
El tema de hoy, no se trata de analizar tal como lo hicieron los sabios y estudiosos, más bien, abordar el concepto de “Verdad” desde un punto de vista cotidiano…recopilando experiencias de unos y otros, buscando en ellas este reñido significado.

Estoy segura que muchos de ustedes habrán presenciado o tomado parte de encendidas discusiones sobre algún aspecto específico de la vida, en el cual cada participante esgrimía tener la posesión de la verdad.
Probablemente, quien haya participado en alguna de estas situaciones, se haya visto envuelto en un atolladero colmado de argumentos y quizás también con alguien cuya obstinación por defender a capa y espada su postura, lo posicionaba en el lugar de alguien intransigente. (Su palabra: LA ÚNICA VERDAD, sin más opción).

Y si, a muchos nos sucedió alguna vez toparnos con personas de esas características, inflexibles, tozudas, incapaces de aceptar otro punto de vista más allá del propio. Inclusive algunos a sabiendas que su argumentación resultara pobre…
Y es que hay personas capaces de decir cualquier cosa, ofrecer todo tipo de argumentos, sean o no verdaderos, con tal de lograr el cometido de imponer su criterio.
Aquí deberíamos hacer un breve resumen de lo que dice la Filosofía sobre verdad absoluta y verdad relativa para intentar darle forma a tan complejo asunto.
·        Verdad Absoluta: Son proposiciones absolutamente ciertas o absolutamente falsas, sin restricciones ni puntos medios.
·        Verdad relativa: Son proposiciones ciertas, consideradas sobre algún criterio en particular.
Cabe preguntarse entonces si alguien hace una proposición cierta ¿deberíamos dar ésta por verdadera aunque fuese para nosotros falsa?

En primer lugar deberíamos tomar en cuenta cual es la proposición y que valores involucra. Porque LA VERDAD comprende concepciones y valores. Por lo cual, cuando lo dicho por alguien atenta contra éstos, o las creencias y convenciones sociales, se convierte en una verdad relativa, algo que solo atañe a quien lo expresa.
Hemos visto pueblos enteros matando en nombre de la ésta... Se oyeron atrocidades aludiendo veracidad y se cometieron abusos alegando una causa verdadera, aunque estuviese muy lejos de serlo para una enorme mayoría de personas.

Ejercer la violencia para imponer un criterio no puede ser nunca visto como un acto válido ni verdadero.

Algunas personas sostienen que solo es válida es su versión de tales o cuales hechos, discuten hasta agotar todo recurso y resulta agobiante tratar de llegar a algún acuerdo con ellas porque mantienen la postura que siempre tienen la razón. No hay forma que escuchen otro enfoque diferente al suyo. Para ellos, el resto está equivocado.
¿Es que acaso son los dueños de la verdad?  

¿Qué tan verdad podría ser entonces si alguien cree estar en lo cierto cuando está obrando mal para otros?
Escuché una vez a una psicóloga decir que un mentiroso dice la verdad, aunque para otros sea una mentira, ya que éste sujeto, dice lo que es para el/ella una cuestión cierta.


Me costó mucho comprender eso hasta que entendí que cada quien se maneja en la vida con el aprendizaje recibido…y también con el que decide, si logra despegarse y trascender lo mal aprendido.

La verdad se opone a la mentira.

Entonces se presenta el gran debate de cómo discernir cuando alguien está mintiendo deliberadamente para llevar a cabo su cometido y cuándo la honestidad de la causa defendida está presente.

En lo personal, encuentro una gruesa línea divisoria entre decir la verdad, esa que tiene base, argumentos, la que es una convicción con sustento, la intención de decir la verdad y las verdades que son dichas en medio de estados de emocionalidad.

 En cambio la línea se hace delgada cuando la verdad manifestada, es una mentira disfrazada, con el fin de someter la voluntad del destinatario. Y eso sí que es moneda corriente.


¿Podríamos entonces dar por “Verdad” aquello que fue dicho en un momento de euforia, necesidad o interés particular?

 Ejemplos hay por millares, citaré algunos para que ustedes saquen sus conclusiones…yo “traduciré” a mi propio criterio cada proposición…

ü -“No repetiré ese error nunca más” (a los tres días, sin contar feriados, incurre en la misma falta)
ü -“En breve pongo fin a esta situación, definitivamente” (los días pasan y todo continua igual)
ü -“Soy de esas personas que cuando quieren de verdad, luchan por su objetivo por difícil que sea”... (a la menor de ellas huyen con una letanía de excusas). .
ü -“Jamás dejaría a mis amigos de lado por una pareja, los amigos son para siempre… (y la pareja se sacó el medio a todos los amigos).
 ü  “No es que no quiera que nos vean juntos, es que mi pareja anterior es de temer y yo quiero preservar lo nuestro”...(No me interesa que la otra persona sepa que tengo una nueva relación por si no funciona y quiero regresar)
-Por mucho que suceda, jamás te olvidaré... (O hasta que consiga alguien nuevo, con amplia disponibilidad para el fin que fuese).

Estos ejemplos que son apenas una minúscula referencia, intentan mostrar a las “proposiciones”, como verdaderas pero son a todas luces, absolutamente superficiales, poco veraces.

Las “verdades/mentiras más comunes escuchadas son además mayormente muy dañinas.
Hay muchas personas, de ambos sexos, que utilizan frases hechas, trilladas, pero si el receptor está por demás necesitado de palabras de aliento, estímulo o afecto, estas aseveraciones dichas al azar o como bien dije en el párrafo anterior, producto de una emoción temporal, el daño provocado podría ser severo y difícil de superar.

Tanto en una pareja como en una amistad, se duplica el peso de ciertas afirmaciones, pero también cualquier promesa que no ha de cumplirse podría resultar en un profundo malestar y desilusión.


Además, dependiendo de quién provengan y hacia quien se dirijan, podrían ser heridas emocionales difíciles de superar, tales como:

§  Te amo. No lo digo si no lo siento.
§  Quiero que vivamos juntos, casarnos, tener hijos.
§  La próxima vacante, serás la primera persona que convoque.
§  Te voy a esperar toda una vida si es necesario.
§  Nunca más te trataré de mal modo.
§  Jamás te mentiría, siempre voy de frente
§  No hay nada entre ella/él y yo.
§  Yo no traiciono, hablo de frente.
§  No puedo dejarla/o porque temo atente contra su vida.
§  Cuando me necesites, no dudes que allí estaré, siempre.
§  Voy a luchar por nuestro amor, cueste lo que cueste.
§  Nunca encontraré alguien que se te parezca.
( ...y miles de opciones similares.
(


Puede suceder también que lo dicho sea “verdadero” en el instante de ser pronunciado, pero si no es sostenido en el tiempo pasa a ser inválido, ya que quien asevera con liviandad, o se convierte en alguien poco confiable, o lo es por naturaleza y su integridad…se desintegra…

Convengamos entonces que la verdad que cada quien esgrime, es la concepción personal sobre tal o cual tema.
Producto de una serie de factores que llevan a cada quien, a pensar de una forma particular que tiene que ver con la educación recibida, los valores inculcados y aprendidos, el medio en el cual la persona se haya desarrollado, las experiencias de vida y sus hábitos., Entre otras cosas…

PERSONAL. INDIVIDUAL. PROPIA.

No es LA VERDAD necesariamente.


 Entonces ¿Cómo diferenciamos QUE es y no verdadero?
¿Cómo podríamos llegar a algún tipo de acuerdo, negociación o pacto si cada quien sostiene que SU punto de vista es el que cuenta?
Por ejemplo, si un hombre está convencido que una mujer no puede alcanzar el mayor grado en su empresa y que esto le es reservado al género masculino, éste hará lo posible o imposible para que el puesto de mayor jerarquía lo tome un varón. Sea o no más capaz de desempeñarse eficazmente, la decisión vendrá de sus concepciones.
Parece imposible en el siglo 21, pero sigue sucediendo en muchos lugares todavía. Hay múltiples empresas cuya cúpula está conformada por hombres exclusivamente.
También y por mucha igualdad de géneros que se pretendan blandir, las mujeres tienen que lidiar con muchas más trabas para alcanzar autonomía, salvo excepciones por supuesto.

Mi punto de vista sobre esto, es que debemos reconocer a cada quien, Al que se cree “dueño, amo y señor” que intenta imponer su verdad, al que escucha y analiza, al que es capaz de debatir y negociar y al que no diferencia entre verdad y mentira. Quizás no sea una tarea sencilla, pero quien va tras la verdad, no cejará hasta encontrarla. Porque más allá de los puntos de vista personales, que muchos pueden ser absolutamente respetables, la verdad es transparente, no deja lugar a dudas. Quien la busque, la reconocerá. 


La verdad no necesita adornos. Cuanto más sencilla, más confiable.
La verdad no se pierde en largas explicaciones. Argumenta con sentido.
La verdad es clara, transparente, simple y contundente.
La verdad puede ser ocultada, pero en un altísimo porcentaje, tarde o temprano sale a la luz.

 La persona que engaña a sabiendas, no se libra de la ley del Karma, Mas tarde o más temprano, sus mentiras vuelven como boomerang sobre su mismo rostro.
La verdad involucra valores como honestidad, integridad y respeto por el prójimo. En todos los ámbitos, laborales, familiares, políticos y religiosos. Esa es la razón por la que resulta muy difícil comprender por qué algunas personas mienten tan convincentemente, que hasta pareciese que no alcanzan a medir el enorme daño que provocan.



Dicen que la verdad siempre triunfa…
Yo creo que si también, pero a veces tarda más de lo que nos gustaría, hay mucha gente que aún permanece en el lado oscuro de la vida, mintiendo, deshonrando, manipulando a diestra y siniestra y con tanta habilidad, que genera adeptos que aceptan sin mucho cuestionamiento sus falacias.
Son menos los que persisten en la búsqueda de la verdad, esos que se hunden en aguas profundas para develar asuntos que fueron astutamente pergeñados. 

Son pocos también los que luchan porque a veces prefieren dejar pasar y que se olviden algunos temas, antes que invertir tiempo y esfuerzo en cuestiones engorrosas…
Pero no falta quien hace honor a sus valores, que busca la justicia y tiene el sentido común para buscar y rebuscar cuanta prueba fuese necesaria y desenmascarar al falaz. 

La verdad requiere de valor, coraje. Es una conducta, una decisión. Quien elige ese camino, logará paz y armonía. Todo lo contrario para quien se encierra en un mundo de engaños.
 La verdad requiere de valor, coraje. Es una conducta, una decisión. Quien elige ese camino, logrará paz y armonía. Todo lo contrario para quien se encierra en un mundo de engaños.
Se suele decir que es preferible una dolorosa verdad en vez de la incertidumbre que provocan las mentiras.


La verdad libera mientras que la mentira encadena


Hasta la próxima!!!

25 de agosto de 2015

TRAICIÓN: 8 letras desleales


Hay tantas formas de traición que enumerarlas sería imposible. 
Si podría decir que las hay de mayor o menor grado, según el daño que hubiesen causado.

Veamos…

¿Alguna vez un amigo que te dejó saber cuán inquebrantable era la amistad entre ustedes, un buen día, de un momento a otro…te dejó en el olvido?
¿O quizás te haya sucedido que te dijeron que el amor que te profesaban era intensamente verdadero, que vencería toda dificultad…y ante ella se rindieron sin el menor esfuerzo?
¿Tal vez entregaste un secreto a alguien que te merecía plena confianza y esa persona lo divulgó?
¿Compartiste con alguien de tu amistad cercana un deseo, proyecto o aspiración, creyendo que te ayudaría a obtener lo buscado y esa persona se adelantó consiguiéndolo para sí misma?
¿Hubo en tu vida alguien que te prometió ser sincero, honesto, jamás mentir y descubriste que una, otra más otra vez, incurría en estas faltas sin contemplaciones?
¿Descubriste que tu pareja te había sido infiel? O tal vez ¿Qué mantenía relaciones paralelas por mucho tiempo?
¿Alguien que te inspiraba enorme credibilidad te colmó de ilusiones, planes, promesas y luego como por arte de magia, esa persona se olvidó de lo dicho y te quedaste con la tremenda sensación de frustración que ello produjo?
¿Acaso te ocurrió que una persona de la que suponías un aprecio sincero, te difamó o deshonró, manchando tu imagen por causa de su propia frustración, envidia o cualquier otra injustificable razón?
¿Tuviste un jefe o compañero de trabajo que al verte destacar por tu carisma, desempeño o capacidad para ascender te puso “palos en la rueda” o logró con sus influencias que te despidan para evitar que le resultes una amenaza?

Todo eso…y muchas cosas más son esas:
 “Ocho letras desleales”

Ni más ni menos que la desagradable TRAICIÓN.

La traición es por definición, una falta que quebranta la lealtad o la fidelidad que se debería guardar hacia alguien o algo.
Solo nombrarla provoca rechazo.
Es un golpe a la autoestima, a nuestras certezas, a nuestras expectativas. Encierra irreparablemente la pérdida de la confianza.
Se desmoronan las estructuras que sostenían el vínculo, fuese cual fuese, y comienza generalmente un largo camino de dolor y congoja que hay que intentar superar.
En principio se agolpan, confusos, muchos sentimientos negativos: ira, rabia, desconcierto y naturalmente una gran sensación de pérdida. Que estos sentires desaparezcan, dependerá de la actitud con la que los enfrentemos.

Pueden suscitarse acaloradas discusiones, reproches y reclamos de todo tipo. De acuerdo al vínculo, podría suceder que a lo largo del tiempo se fluctúe entre el recuerdo y el olvido, lo que generaría seguramente muchas rispideces.
Principalmente, las traiciones provienen de alguien de nuestro círculo íntimo, esas personas por las que sentimos un aprecio especial y nos defraudan dejándonos en medio del desconcierto, la desilusión y la tristeza.
 Quien actuó en la forma opuesta a la prevista, nos provoca categóricamente un impacto negativo que traerá sin duda alguna sus duras consecuencias.

La traición se da en cualquier ámbito sea éste familiar, de pareja, amistad y también de los representantes que elegimos para ser gobernados.
Es tal como la maleza, crece en silencio…y cuando ya trepó…sus efectos pueden ser irremediables.


En la vida de todos nosotros hay acuerdos, reglas…sean concretas o abstractas, y quien las incumple, está rompiendo un pacto preestablecido, con las secuelas que de esto devengan.

Es una palabra que camina de la mano con el dolor.

Al romperse la confianza, ganan lugar sus opuestos, la desconfianza, o el temor a la recurrencia de la hipocresía o la mentira.

De alguna u otra manera creo que todos alguna vez fuimos traicionados…y hay quienes: muchas…
Y también que lo hemos hecho, con o sin intención, con o sin justificación. (Si cupiera acaso la opción de justificar).
Pero no demos vueltas…La traición es TRAICIÓN… sea mayor o menor… las causas y circunstancias solo servirán a los involucrados a la hora de poder perdonar, re acomodar…y superarlas o no.
Por menor que fuese, la falla que la provocó, causa efectos a largo plazo. El proceso es muy doloroso para quien sufrió el desengaño y solamente con una reversión de conducta sostenida en el tiempo, cabe la posibilidad de rehacer lo roto. Pero de eso hablaremos más adelante.
La traición como bien dijimos es un acto de deslealtad y ésta
siempre duele y mucho…y si es reiterada muchísimo más.
Cabe preguntar aquí: ¿Por qué alguien podría traicionarnos más de una vez?
La respuesta ofrece también diversas variables. Dependiendo del vínculo y su proximidad.
Conozco muchas personas que intentan perdonar, buscan recomponer  o deciden creer en el arrepentimiento de quien cometió la traición. En ocasiones, están los que buscan justificaciones para negar el dolor recibido. Solemos decir ¿Cómo fulano de tal no puede ver lo que está sucediendo en sus narices?...y es así… ¡NO PUEDE VERLO!  y por ello se repite la traición...
 La Psicología lo denomina “Negación”, un mecanismo de defensa para huir del dolor y que generalmente este proceso dura entre seis meses a dos años, obedeciendo a  cada caso y personalidad.”
Esto dicen los especialistas sobre la cuestión:
La negación consiste en la invalidación de una parte de información desagradable o no deseada y en vivir la propia vida como si aquella no existiera”.
Como escribí en temas anteriores, no es área de mi competencia, por lo cual me enfocaré en mis recopilaciones y experiencias.
La traición toma muchas formas tal como dijimos pero algunas son verdaderamente crueles.  
Hay diversas opiniones, como ésta: 

“Más traiciones se cometen por debilidad que por un propósito firme de hacer traición”.

Todo se reduce a lo mismo por grande o pequeño que parezca el acto de traición, el denominador común es el desconcierto y el dolor. La consecuencia: desconfianza y temor de volver a creer en la integridad de esa persona que fue capaz de faltar a lo que creímos eran sus convicciones.


Esos amigos que nos parecieron una extensión de nosotros mismos, a los cuales sentimos cuales almas gemelas y de repente, un factor desencadenante, nos deja ver que albergaban celos, envidia, competencia, intereses personales y estaban allí, casi a la vista pero no podíamos ni imaginar que era posible…


Seres queridos que nos colmaban de elogios y nos parecían empáticos, infringen el respeto de la confianza otorgada, cometen infidencias, critican, esparcen rumores, deshonran y hasta difaman a quien hasta entonces parecía ser de su íntima amistad…a veces por las mismas razones enunciadas en el párrafo anterior, otras por algún “disparador” como la frustración personal, el deseo de ser como el que detractan, por conseguir algo que no les estaba reservado pero no soportan no obtener…o cualquiera de ellas por ser víctimas de una influencia nefasta que los conduce a obrar en forma traidora. 
Hay quienes llegan a límites muy conflictivos o hasta peligrosos, particularmente cuando se utiliza la especulación para conseguir algo que no le pertenecía o que se manipuló para lograr el objetivo en detracto de su amigo, compañero, familiar o pareja. (Bienes por ejemplo).
A veces las traiciones solo son a causa de intereses económicos, o para lograr ciertas posiciones sociales, laborales o de liderazgo. En otros casos son claramente relativas a los sentimientos.
Todas las formas involucran dolor, tristeza, desazón y también como ya mencioné,  emociones de rabia, impotencia y hasta violencia hacia quien deshonró el pacto tácito o explícito que se genera en toda relación.

La mentira es el factor común. 

Pudiesen parecer menores, pero generar falsas expectativas, crear ilusiones, prometer lo que no ha de cumplirse, es también un hecho de traición.
¿Quién pudiese sobrellevar ligeramente ver desmoronados sus sueños o anhelos cuando estaban ligados a los de la persona que los ayudó a crear?


¿Cómo podría un amigo de toda una vida, aceptar con levedad que el otro amigo le da la espalda por alguna razón mezquina, probablemente influenciada por un tercero que decide imponer su voluntad acerca de alguna situación en particular?

¿De qué forma lograría aceptar la distorsión de una verdad provocada por la frustración personal, los celos o la conveniencia?
¿Hay acaso una manera sutil de soportar una infidencia cuando hemos confiado un secreto y éste fue divulgado por falta de ética de quien debió reservar la confidencia cedida?

¿Resultaría llevadero ser deshonrado, difamado, descalificado o hasta agredido por quienes solo pretenden ocupar nuestro propio lugar?
…muchas preguntas más que ocuparían horas de debate…

Callar es otra forma de traición. Cuando uno conoce o intuye que se está elucubrando una traición y no hace nada para impedirlo (o al menos intentarlo) está siendo cómplice, aun sin saberlo.
Estos puntos sintetizan muchísimo de lo que provoca una traición.

Están íntimamente ligados, porque LA TRAICION contiene uno o más de estos ítems. Donde hay infidencia hay mentira, donde hay intereses personales hay ingratitud. Donde hubo promesas incumplidas hubo palabras sin sustento, falta de empatía y así…


Creo que lo que decidamos hacer, está en relación directa con la actitud de la otra persona. Muchos factores serán determinantes: Si se arrepintió del daño causado, si no persiste en la conducta, si ofrece razones para volver a confiar en ella…
 Cuando la mala conducta se repite las probabilidades de restablecer se tornan prácticamente nulas. Lo contrario sucede cuando hay sincero arrepentimiento.

Sea cual fuese la actitud de la otra persona, el camino para liberarnos de la angustia, la desazón o la tristeza es uno solo:
EL PERDON.
Hace tiempo escribí sobre el enorme beneficio del perdón. Hoy solo quiero recordar un par de puntos sobre el tema.  
Perdonar no significa avalar la conducta del otro. Tampoco tener que volver a relacionarse en forma directa. Eso dependerá de cada quien.
Perdonar es liberarse del dolor que provocó el acto entendiendo que esa persona no fue capaz de comprender el daño que causaba. 

SOLTAR ese dolor en favor nuestro!!! 
Perdonar nos eleva por sobre el error ajeno, nos permite evolucionar, nos da alas…
Hace poco leí una frase que me parece muy apropiada:

“Perdonar es ir al pasado y regresar ileso”
Cada uno de nosotros tenemos la capacidad y la posibilidad de liberarnos de toda la carga negativa que nos causa un peso innecesario y retrasa nuestro avance.
Dicen que todo es aprendizaje, entonces, hagamos de cada dolor una lección que nos llevará sin lugar a dudas a un espacio de mayor sabiduría, paz y armonía.

Hasta nuestro próximo encuentro!!!
Quiero dejar un especial agradecimiento a dos personas que admiro por sus convicciones y sus generosas almas que están siempre al servicio de quienes necesitan de ellas. Porque iluminan mi vida: A mis queridas amigas del alma Susana Patricia Alsina y Viviana Damonte.